Un día …

Un día llegó a Bellmunt un hombre en una mobylette con un perrito en el pescante. Ese hombre enseñó a algunos pocos que tenían un tesoro escondido.

Un día, algunos, pocos, empezaron a buscar trufas.

Un día ya no llovió bien y las trufas empezaron a escasear en invierno. En verano casi siempre había buenas cosechas y un mal precio.

Un día, algunos, pocos, plantaron la primera carrasca trufera cerca del Mezquín.

Un día decidimos, todos, que podíamos hacer algo con nuestro tesoro y soñamos en pergeñar un festival dedicado.

Un día Bellmunt vivió la inauguración de la feria y ya nada fue igual.

Un día todo el planeta reconoció a Bellmunt como la casa de la trufa de San Juan.

Algún día todo esto será realidad.

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